Jules Amédée Barbey d'Aurevilly (1808-1889)

Jules Amédée Barbey d'Aurevilly (1808-1889)

Jules Amédée Barbey d'Aurevilly (1808-1889).

© Foto RMN-Grand Palais - H. Lewandowski / C. Jean

Fecha de publicación: marzo de 2016

Contexto histórico

De familia ennoblecida en 1756, Barbey d'Aurevilly, nacido en Saint-Sauveur-le-Vicomte en un ambiente muy realista, estuvo inmerso desde la infancia en las historias relativas a la Chouannerie, que el futuro escritor transcribiría en su trabajos. Aunque contemporáneo de Musset o Nerval, Barbey no participó en el combate romántico, de tendencia liberal, y comenzó bastante tarde una obra independiente, publicando primero Una vieja amante (1851), luego El enredado (1854). Estas novelas, llenas de visiones tan satánicas como divinas -Barbey siempre cultivó la ambigüedad- fueron las primeras en alimentar una especie de ciclo normando en la chouannerie, marcado por obras maestras como El Caballero de los Toques (1864) o Una historia sin nombre (1882). Rompiendo con su tiempo, anunció principalmente literatura fin-de-siècle, decadente y simbolista (Diabólico, colección de cuentos, 1874). Fue todo un linaje espiritual el que Barbey orientó así hacia la renovación de las tradiciones realistas, en el momento en que nació la Action française de Maurras en Francia y cuando el retorno a la religión florecería en Péguy y Claudel.

Análisis de imagen

Imagen directa y fría del escritor mirando al espectador con altivez, casi con desdén, y apenas volviéndose hacia él, este retrato destaca cara y mano a la luz, jugando sobre todo con el alargamiento de formas (dedos, bigote ). Es el aristócrata quien se revela aquí, supremamente superior en su lejanía, negándose a todo contacto con un exterior que considera indigno de él, un hombre de visiones trascendentes. En este retrato del escritor ahora reconocido como maestro, Lévy buscó dar una imagen eterna de un hombre superior, ajeno a las contingencias de su tiempo, como también lo sugiere su levita anticuada y su corbata lavallière, muy vistosa. .

Interpretación

Este retrato tardío de Barbey, realizado en el momento de su consagración literaria cuando publicó Una historia sin nombre, quiere ser un referente imprescindible. Una especie de icono sagrado, la obra presenta el modelo de toda una escuela de pensamiento fin-de-siècle como un dios al que solo los iniciados pueden acercarse: son solo ellos a los que Barbey se digna contemplar en este retrato. Es el maestro supremo en una sociedad democrática que se afianza, a la que se siente un extraño y al que denuncia, especialmente a través de Zola. Su nuevo discípulo Huysmans es, es cierto, un desertor de la escuela naturalista.

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  • Zola (Emile)
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Bibliografía

Patrick AVRANE, Barbey d'Aurevilly, Bruselas, Desclée de brouwer, 2000. Michel WINOCK, Las voces de la libertad: escritores involucrados en el siglo XIX, París, Seuil, 2001.

Para citar este artículo

Jérémie BENOÎT, "Jules Amédée Barbey d´Aurevilly (1808-1889)"


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